25 junio, 2026

Hoja de afeitar "Vito Dumas"

 


Caras y Caretas 02-01-1932 N 1750 Pag. 69

Cuando le preguntaron por qué realizaría un viaje tan largo, difícil y harto peligroso –y con la Segunda Guerra Mundial en su apogeo–, no dudó: “Voy, en esta época materialista, a realizar una empresa romántica”.






Vito Dumas (Buenos Aires, 26 de septiembre de 1900 – Vicente López, 28 de marzo de 1965) nació en una antigua casona de la calle Santa Fe al 5000, en el barrio porteño de Palermo. Hijo del inmigrante italiano Vittorio -o Victorio- Dumas y de la bonaerense Vicenta Grillo, oriunda de Dolores, fue el mayor de dos hermanos; el menor se llamó Remo. Como tantos hijos de inmigrantes, creció entre el esfuerzo cotidiano y la esperanza silenciosa de progreso.
Los padres de Vito junto a su sobrino hijo de su hermano Remo. Caras y Caretas 02-01-1932 N 1750 Pag. 69

Su infancia transcurrió en Trenque Lauquen, en el interior de la provincia de Buenos Aires, lejos del mar que más tarde habría de definir su destino. Fue una niñez modesta y urbana, propia de una Argentina en plena expansión, donde el trabajo aparecía como mandato y el ascenso social como promesa posible. Vito abandonó los estudios secundarios en el segundo año del bachillerato, una decisión temprana que no detuvo, sin embargo, su impulso vital.
La esposa de Vito con su hijo Vito Diego.
Caras y Caretas Caras y Caretas 02-01-1932 N*1750 Pag. 69
Desde joven manifestó un temperamento inquieto y una marcada inclinación por la actividad física. Practicó diversos deportes, con especial predilección por aquellos que se disputan en soledad: el atletismo, el boxeo y, sobre todo, la natación. Fue en el agua donde encontró su primera escuela. Allí aprendió a resistir, a medir las fuerzas del cuerpo y a convivir con el esfuerzo prolongado. Sin saberlo aún, en esas jornadas de entrenamiento silencioso comenzaba a forjarse el carácter del hombre que, años más tarde, se atrevería a dialogar a solas con el mar.
Se casó con Adela Navarro con quien tuvo un hijo: Vito Diego Dumas, (arquitecto).

Dumas y la Natación

El 13 de febrero de 1921, Vito Dumas se internó en el agua con una obstinación que empezaba a definirlo. Permaneció ocho horas y cuatro minutos nadando sin descanso, recorriendo 25 kilómetros. Fue un récord entre nadadores aficionados, una marca que lo colocó en primer plano, aunque apenas una semana más tarde sería superada por el subteniente Luis J. Garramendy, quien resistió once horas y treinta y ocho minutos en el agua.
Para Dumas, sin embargo, aquello no fue un punto de llegada, sino el primer aviso de un camino más largo. Dos años después, el 13 de febrero de 1923, ese camino lo llevó mucho más lejos. 
Desde Colonia, Vito Dumas, Luis J. Garramendyy el uruguayo Elio Pérez emprendieron un intento conjunto de cruce a nado del Rio de la Plata .
Revista Mundo Argentino AÑO XIII N* 632 28-02-1923 Pag.12
No era una empresa nueva: sin lograrlo Garramendy ya lo había intentado dos veces y Pérez una. En este nuevo intento ninguno logro alcanzar la otra orilla. Dumas abandonó a muy poco de completar el cruce a la altura de Punta Lara, tras permanecer 25 hs y 17¨ en el agua.

Vito Dumas en el Puerto de Colonia después de haberse aplicado lanolina.
Lo acompaña su manager Dr. Supichy un nadador Uruguayo.
Diario Critica 15-02-1923

Restaurando fuerzas tomando café batido con yemas de huevo
El 28 de diciembre de 1925, en su tercer intento, nadó durante cinco horas y treinta y siete minutos hasta que una violenta tormenta pampera lo obligó a abandonar, El temporal fue tan severo que la embarcación de apoyo, tras recogerlo, debió regresar a Colonia, renunciando incluso a continuar hacia Buenos Aires.

Una breve pausa durante el recorrido le permitía tomar una reconfortante bebida, que su mánager le alcanzaba desde la canoa de apoyo que lo acompañaba.

El 9 de marzo de 1926, Dumas inició su cuarta tentativa. Al comienzo, el río se mostró dócil, pero durante la noche el viento levantó una marejada formidable y el agua se volvió cada vez más fría. Nadó durante horas, atravesando la oscuridad, hasta que, tras dieciséis horas, los organizadores resolvieron poner fin al intento.

Diario Crítica 03-09-1926
El 14 de febrero de 1928, la mala fortuna volvió a cruzarse en su camino. Un fuerte temporal puso en peligro a la lancha de apoyo, al borde del naufragio. Hasta ese momento, Dumas había resistido siete horas y cuarenta minutos en el agua.

Caras y Caretas 1923-03-10 N*1275 Pag.68
Finalmente, el 27 de marzo de 1928, realizó su sexta y última tentativa. Nadó durante seis horas y treinta minutos, pero el frío intenso volvió imposible continuar. El cruce del Río de la Plata permaneció, una vez más, inconcluso.
Antes de convertirse en navegante oceánico, Vito Dumas fue muchas cosas. Fue artista plástico, chacarero, deportista. Y también luego fue escritor. En libros como “Los cuarenta bramadores”, “Solo”, “Rumbo a la Cruz del Sur” y “El crucero de lo imprevisto”, dejó constancia de sus travesías, pero también de una filosofía íntima, forjada en la introspección, la disciplina y la voluntad constante de ir más allá del límite. “El verdadero viaje —escribió— no es hacia afuera, sino hacia adentro”.
En 1931, Vito viajó a Francia impulsado por un viejo anhelo: cruzar a nado el Canal de la Mancha. Pero la empresa exigía un remolcador de apoyo, y su costo resultó inalcanzable para sus posibilidades. Aquella frustración, lejos de detenerlo, abrió paso a una idea aún más audaz: regresar a Buenos Aires navegando, y en absoluta soledad.
Vito en 1928 en Carmelo cuando realizaba viajes de entrenamiento. Caras y Caretas 02-01-1932 N*1750 Pag. 69
El 12 de diciembre de 1931, cuando el invierno comenzaba a endurecer el Atlántico y sin haber navegado jamás en mar abierto, iniciaba en soledad una travesía cuyo destino final era Buenos Aires, zarpó desde el puerto de Arcachon (Francia), sobre el océano Atlántico, a bordo del Lehg.
La embarcación había sido construida en 1912 en el astillero de Georges Bonnin, en Lormont(Francia), según los planos del diseñador Joseph Guédon, para Monsieur Félix Picón. Cuando Dumas la adquirió, llevaba ya cuatro años abandonada en un astillero. No era, ni por su concepción ni por sus dimensiones, un barco pensado para una travesía transoceánica: pertenecía a la antigua Fórmula Internacional una clase concebida para la competición en regatas y no para enfrentarse a la dureza del océano.

                                      

Archachon (Francia) preparando el Leghen en el astillero
Sus proporciones daban cuenta de la temeridad: quince mts. de eslora y apenas 2,15 metros de manga. El interior era tan reducido que ni siquiera podía ponerse de pie. El equipamiento resultaba casi simbólico: un viejo compás magnético, sin bomba de achique en un casco que hacía agua, sin radio, y con provisiones mínimas para una travesía que se anunciaba larga e incierta.
Aun así, Vito partió. No llevaba garantías ni seguridades, apenas una voluntad obstinada y una confianza casi instintiva en su capacidad de resistir. En ese momento, sin saberlo del todo, estaba dando el primer paso hacia la vida que lo definiría: la de un hombre dispuesto a medir su fragilidad frente al mar, sin testigos y sin retorno fácil.
Diez días después, el 22 de diciembre, el mar lo dejó entrar a Vigo como a un sobreviviente. El yate llegó cubierto de nieve, con el velamen desgarrado y los mástiles temblando como si aún resistieran al temporal. Dumas estaba exhausto. Durante cuatro días y cuatro noches no había dormido ni comido casi nada, atrapado en la furia del golfo de Vizcaya. Las olas, implacables, habían golpeado la cabina hasta arrebatarle casi todas las provisiones.

http://
Vito en Vigo antes de reiniciar el viaje
“Me creí totalmente perdido cuando el fuerte temporal frente a las islas Berlengas me rompió el palo de mesana. Mientras intentaba repararlo, un golpe de mar me lanzó al agua y estuve a punto de perecer. Afortunadamente conservé la mano aferrada al extremo de una cuerda; eso me permitió luchar durante unos instantes que me parecieron eternos y regresar a bordo”.
Reparado el Legh, el 26 de diciembre volvió a hacerse a la mar, esta vez con rumbo a las Islas Canarias. Calculaba alcanzar ese refugio en diez días. Entre Arcachon y Vigo había navegado a un promedio de 116 millas diarias y confiaba en mantener unas 100 millas por jornada durante el resto del viaje. 
Nuevamente las condiciones climáticas le fueron adversas, relató que desde su salida de Vigo el temporal no dejó de castigarlo: los golpes de mar se llevaron los alimentos, quedándole apenas una galleta, algo de azúcar y unas botellas de ron. 
Después de varios días muy duros un barco mercante y pescadores le proporcionaron víveres, pero no pudo reparar los daños. A pesar de ello, Dumas se negó rotundamente a ser remolcado y continuó el viaje por sus propios medios. Así logró el 13 de enero llegar a la isla Graciosa, en la que permaneció por un corto tiempo, para luego dirigirse hacia Las Palmas, donde fue recibido por el cónsul argentino.
El Leghen la dársenaCoppaen Las Palmas Caras y Caretas 1932-04-16
N* 1750 Pag.69
Vito Dumas con el Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, el Cónsul Argentino
y demás participantes de la recepción en honora a Dumas. 
Caras y Caretas 05/3/1932 Nº 1.744 pág. 65
Vito Dumas en la terraza del Hotel Quisisanaacompañado por el Cónsul Argentino en Tenerife el Sr. C.A Martínez Denis. Caras y Caretas 1932-04-16 N 1750 Pag.69
Caras y Caretas 06-02-1932 N1740 pag.71 saliendo de las Islas Canarias
Si el clima acompañaba, pensaba unir Canarias y Buenos Aires en dos meses. El océano, sin embargo, tenía otros planes. El 14 de marzo, el Leghapareció encallado en un banco de arena en Mostardas, herido y haciendo agua. Fue remolcado hasta la costa. Dumas salió ileso.
Contó luego que, tras veinte días de navegación, había visto por primera vez la costa de Brasil. Su intención era llegar a Río de Janeiro, pero a la altura de Cabo Frío una tormenta violenta lo obligó a alejarse de tierra. Allí perdió la vela mayor, quedando a merced del mar y sin posibilidad de volver a la costa.
El cansancio comenzó entonces a pesar más que el viento. Llevaba once días casi sin dormir cuando decidió poner proa al sur. A las tres de la madrugada el sueño lo venció. Una hora después, el crujido seco de la quilla lo despertó: el barco había tocado fondo. 
Dos horas más tarde, el azar volvió a jugar a su favor y fue encontrado por el capitán PaisLema, de la Capitanía del Puerto del Estado, que pasaba por las cercanías. 
Los daños del Legh fueron leves. Suficientes para asustar, no para detenerlo. La salida prevista para el día 4 debió postergarse por una tormenta, pero el 5 volvió al mar, sin remolque y con todo el velamen desplegado,luego de ser repuesto.

Diario Crítica 16-03-1932
Diario Crítica 17-03-1932
El 9 de abril, Montevideo lo recibió una multitud. Dos días después zarpó rumbo a su destino final. El viento, una vez más, se opuso: el 12 de abril debió fondear en el canal de Punta Indio, a la altura del kilómetro 22.
Recibimiento en Montevideo. Caras y Caretas 1932-04-16 N1750 Pag.007

Finalmente, el 13 de abril, a las 14:40, el Leghentró en Buenos Aires. En el YachtClub Argentino, Vito Dumas fue recibido de manera triunfal, culminando una de las travesías más notables de la navegación en solitario de su tiempo: un hombre que había cruzado el océano solo, sostenido apenas por un velero, la voluntad y el diálogo permanente con el mar.
Diario Crítica 13-04-1932 Después de 121 días de navegación a bordo del LeghI y tras recorrer 7325 millas náuticas (13.565 Km.) una gran cantidad de público recibi0 a Vito Dumas en la dársena del YachtClub Argentino.
En 1934, Dumas mandó a construir su embarcación, el LehgII, en los astilleros Parodi de Tigre. Era un velero singular: de doble proa, con 9,55 metros de eslora, 3,30 de manga y 1,70 de calado a plena carga. Estaba equipado con una quilla de hierro de 3.500 kilos y una arboladura tipo ketch, con dos mástiles, uno de ellos a popa. En la preparación del barco contó con el respaldo de la revista El Gráfico, el apoyo de amigos de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) de Buenos Aires y la colaboración de socios del Club Náutico Buchardo.
En 1937, durante un viaje de prueba rumbo a Río de Janeiro, el LehgIIenfrentó un temporal con vientos cercanos a los 140 km por hora, que destrozaron el velamen y provocaron una vuelta de campana. Contra toda lógica, Dumas logró recuperar el control y continuar navegando. Aquella experiencia, tan extrema como reveladora, lo llevó a tomar una decisión inesperada: vender la embarcación.
Sin recursos económicos, entregó el LehgIIa un amigo, el doctor Rafael Gamba, con la condición de poder recomprarlo en el futuro por el mismo precio. Durante casi seis años, Dumas se alejó del mar y se dedicó a explotar una pequeña granja agrícola. Sin embargo, la vocación no se extingue: permanece en silencio. Cuando comenzó a proyectar una vuelta al mundo, recompró el velero y volvió a prepararlo para la aventura. 
Con la colaboración de su amigo Manuel Maximiliano Campos, introdujo importantes modificaciones en el aparejo. Incorporó un sistema de cuatro velas, sumó un juego completo de repuestos y añadió velas especiales tanto para temporales severos como para condiciones de calma.

Solo alrededor del mundo

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, mientras gran parte del planeta estaba sumido en el conflicto, Vito Dumas en solitario avanzaba en silencio por losocéanos. No llevaba armas ni uniforme. A bordo de un pequeño velero, con instrumentos básicos y una determinación inusual, emprendía una travesía que lo llevaría a dar la vuelta al mundo.
El contexto internacional obligaba a prever un escenario adverso: restricciones comerciales, puertos cerrados y escasez de suministros. Ante esa incertidumbre, Dumas organizó un aprovisionamiento meticuloso. Con recursos limitados, calculó víveres suficientes para un año de navegación, incluyendo alimentos no perecederos, suplementos vitamínicos, un botiquín de primeros auxilios, un sistema de cocina e iluminación a kerosén y cerca de 400 litros de agua potable.
A los 41 años, completó la circunnavegación en 272 días, atravesando algunos de los mares más hostiles del planeta. Aunque no contaba con una formación técnica avanzada en navegación, su capacidad de adaptación y resistencia resultaron decisivas. Según relataría más tarde, su enfoque no consistía en evitar el miedo, sino en enfrentarlo. sino también sus límites físicos y mentales.

Durante el viaje, enfrentó tormentas en el Atlántico Sur, el océano Índico y el Pacífico. Dormía por intervalos breves, realizaba reparaciones en plena navegación y tomaba decisiones críticas en condiciones extremas. La travesía no solo puso a prueba su embarcación, sino también sus límites físicos y mentales.
Partió de Buenos Aires el 27 de junio de 1942, rumbo a Montevideo, a unas 110 millas de distancia. La Argentina vivía entonces una neutralidad incómoda frente a la Segunda Guerra Mundial: tensiones políticas internas, presiones diplomáticas externas y una sociedad que observaba el conflicto desde lejos, pero no sin inquietud.En ese contexto, la Prefectura Naval no le otorgó el rol de navegación -el documento que habilita a un barco y su tripulación para una travesía determinada- debido a que Dumas no poseía licencia de navegante de altura y el LehgII no cumplía con todos los requisitos formales exigidos.

Interior del Lehg II
Por ese motivo, el 1.º de julio de 1942, Dumas inició oficialmente su viaje desde Montevideo, donde sí obtuvo la documentación necesaria para emprender una empresa tan insólita. En ese clima incierto, zarpó a bordo del LehgIIsin asistencia tecnológica. Temía ser confundido con un barco espía y decidió no instalar motor, baterías ni radio. Navegaba con cartas náuticas gastadas por el uso, confiando en la experiencia, el instinto y la obstinación. Su rumbo era la temida “ruta imposible”.
Navegó 4.560 millas náuticas en 55 días por un Atlántico Sur castigado por temporales incesantes. Durante ese tramo padeció una infección en una uña que derivó en una grave inflamación del brazo derecho, sin posibilidad de atención medica.
El 24 de agosto, tras casi dos meses de navegación continua, arribó a TableBay, en Ciudad del Cabo, completando la primera fase de la circunnavegación.
Tapa Revista el Gráfico 15-01-1943
El 14 de septiembre volvió al mar. Se internó entonces en el océano Índico, quizá la etapa más dura del viaje. Navegó cerca de 7.400 millas en 104 días, en un escenario que describió como un infierno de olas, viento y soledad absoluta. Llegó a aPort Nicholson, en Wellington, la capital de Nueva Zelanda el 27 de diciembre, exhausto, sin agua potable y afectado por escorbuto. Permaneció allí algo más de un mes, recuperándose y reparando el LehgII.
El 30 de enero de 1943 inició la 3 ra. etapa hacia Valparaíso cruzandoel océano Pacífico por las latitudes australes, siempre cerca de los cuarenta bramadores. Tras 72 días y unas 5.200 millas náuticas de navegación solitaria, arribó el 12 de abril al puerto chileno.
La última etapa lo enfrentó al desafío supremo. El 30 de mayo zarpó desde Valparaíso rumbo al Atlántico, decidido a doblar el Cabo de Hornos, el punto más temido por los navegantes por sus corrientes traicioneras y su clima extremo.

JoshuaSlocum

El 25 de junio dejó atrás el cabo, convirtiéndose en el primer navegante solitario en hacerlo de oeste a este, una proeza que ni siquiera Joshua Slocum, (20-01-1844) Mount Hanley (Nueva Escocia Canadá) – Desaparición océano Atlántico 14-11-1909 durante su vuelta almundo en solitario (1895–1898) en la balandra Spray, navegó por el estrecho de Magallanes para pasar del Atlántico al Pacífico, evitando deliberadamente el cabo de Hornos por su peligrosidad.
Durante ese tramo, pese al frío intenso y la nieve, una ola gigantesca lo arrojó contra un mamparo de la cabina, fracturándole el tabique nasal. “He pagado barato el precio por tanta osadía”, anotó en su bitácora. Doce días después recaló en Mar del Plata y luego en Montevideo, meta formal de su periplo. Finalmente, el 7 de septiembre de 1943, a las diez de la mañana, el LehgIIamarró en Buenos Aires, en el mismo sitio donde había fondeado el día de su partida. Dumas regresaba tras 437 diasde los cuales 272 días de navegación y 20.420 millas recorridas (37.818 Km.), solo a través de tres océanos, sin estridencias, habiendo demostrado que, aun en los tiempos más oscuros, era posible elegir otra forma de heroísmo: avanzar en silencio.Cuando el LehgII reapareció frente a la costa de Buenos Aires, el 8 de agosto de 1943, el país ya no era el mismo. Semanas antes, un golpe militar había derrocado al presidente Ramón Castillo, inaugurando una nueva etapa política.
En medio de ese clima de transición y desconcierto, el regreso de Dumas ofreció otra imagen posible: la de una gesta individual, silenciosa, ajena a la violencia del mundo. Mientras otros destruían, él había elegido resistir sin combatir, sostenerse a flote, avanzar. “Mientras el mundo se deshacía -reflexionó- yo seguí navegando”.
Tapa Revista el Gráfico 23-07-1943
El recibimiento fue inmediato y multitudinario. Vito Dumas fue condecorado por el gobierno argentino y celebrado como un héroe civil, una figura singular en un tiempo dominado por la violencia y la destrucción. Hoy, su vuelta al mundo en soledad continúa siendo una de las gestas más extraordinarias de la navegación del siglo XX, no solo por los peligros afrontados, sino por lo que simbolizó: la obstinación de un hombre común que, desde un país periférico y en una época convulsionada, decidió medir su fragilidad frente a la inmensidad del mar.

      René de La Poixde Fréminville, conocido bajo el seudónimo de Jean Merrien(Le Chesnay, 3 de junio de 1905 – Friburgo, Suiza, 7 de junio de 1972), fue navegante y escritor francés, especialista en historia marítima y reconocido como una de las máximas autoridades en la historia de la navegación deportiva. En su obra Auxlimites du possible (A los límites de lo posible), definió la travesía de Vito Dumas como “la hazaña más inaudita que un hombre solo haya realizado jamás en el mar”, subrayando no solo la complejidad técnica de la empresa, sino también la excepcional fortaleza psicológica que exigió.
Fue el primer navegante solitario en recibir el Slocum Award, distinción otorgada a quienes realizan travesías oceánicas excepcionales. El reconocimiento destacaba, en particular, su circunnavegación por los 40° de latitud sur, la temida franja de vientos feroces conocida como los cuarenta bramadores.
Esa experiencia quedó plasmada en Los cuarenta bramadores, el libro en el que Dumas narró su histórica vuelta al mundo a vela en solitario, realizada entre 1942 y 1943 por la llamada “ruta imposible” del paralelo 40° sur. En sus páginas dejó un testimonio minucioso de la travesía, pero también un registro íntimo: la lucha contra el cansancio, la convivencia con la soledad y el diálogo permanente con lo imprevisible.
La obra recorre las cuatro grandes etapas del viaje, desde la partida del puerto de Buenos Aires hasta el regreso, tras recorrer más de 20.000 millas náuticas por océanos embravecidos. Allí aparecen las tormentas continuas, los días interminables y el enfrentamiento con los tres cabos más temidos de la navegación oceánica: Buena Esperanza, Tasmania y Hornos. Los cuarenta bramadorescombina relato de aventura, descripción precisa del mar austral y profundas reflexiones sobre la perseverancia y la condición humana, y es considerada hoy una crónica clásica de la navegación en solitario.
Fiel a su temperamento indomable y acompañado por su inseparable LehgII, Vito Dumas decidió emprender una vez más el desafío del mar. Esta vez, su objetivo era ambicioso: navegar hacia el Norte con destino final en Nueva York. El itinerario previsto incluía escalas en Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro, Trinidad, Cuba y Nueva York, con un cálculo de noventa días de navegación efectiva, sin contar las permanencias en puerto.
Tapa Revista el Gráfico 17-08-1945
La partida tuvo lugar el 1 de septiembre de 1945,a las 15:30, desde la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires, frente al YachtClub Argentino. La primera etapa fue desalentadora. Las condiciones climáticas resultaron extremadamente adversas: corrientes contrarias, vientos persistentes y una densa niebla dificultaron seriamente la navegación. Tras 50 horas de esfuerzo continuo, apenas logró avanzar 110 millas.
El 3 de septiembre, a las 18:00, arribó a Montevideo, fondeando frente al YachtClub Uruguayo, en el puerto del Buceo. Allí se vio obligado a realizar reparaciones en el LehgII, ya que la embarcación presentaba filtraciones de agua. Permaneció en la capital uruguaya dos semanas, retomando la navegación el 15 de septiembre rumbo a Río de Janeiro. Hizo una breve escala en Punta del Este, desde donde partió el 17, para afrontar la etapa más extensa del viaje. Finalmente, llegó a Río de Janeiro el 20 de octubre. Diversas dificultades técnicas y logísticas lo obligaron a permanecer en la capital carioca durante dos meses.
El 6 de enero de 1946, a las 10:30, zarpó desde la bahía de Guanabaracon rumbo a Cuba. Tras 61 días de navegación, y luego de soportar un violento temporal en pleno océano Atlántico, logró arribar a la isla. Allí planeaba permanecer un mes antes de reanudar su travesía. A comienzos de junio, partió finalmente rumbo a Nueva York.
El 22 de julio de 1946, los diarios anunciaron con preocupación: “Se considera perdido al navegante Vito Dumas”. Había transcurrido más de un mes y medio desde su partida de La Habana, sin noticias, cuando el trayecto previsto no debía insumir más de quince días. Un oficial del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos declaró que, salvo que se hubiera producido un milagro, Dumas no podía haber sobrevivido tanto tiempo.
Posteriormente, Dumas relataría lo sucedido al aproximarse a Nueva York:
“Quince días después de haber partido de La Habana me encontraba frente al canal Ambrose, prácticamente a la entrada de Nueva York. Las corrientes amenazaban con destruir mi embarcación contra los buques que abandonaban la bahía, y la espesísima niebla me impidió buscar refugio en algún puerto de la costa. Hice todo lo posible por atraer la atención de los barcos que avistaba; al menos tres tripulaciones divisaron mi yate, pero no respondieron a mis señales, hechas con una corneta en medio de la niebla. Aun cuando me encontraba físicamente exhausto, me vi obligado a desandar el camino recorrido”. Poco después, un fuerte temporal lo arrastró mar adentro, hacia el este.

El 27 de agosto de 1946, a la 1:20, el LehgIIfue hallado a la deriva por el buque mercante español Serantes, entre Cabo Verde y las Islas Canarias. Dumas se encontraba completamente extenuado, sin víveres ni agua. Tras recibir provisiones del capitán, decidió poner proa nuevamente hacia Brasil. Sin embargo, veinte días después, volvió a desaparecer sin dejar noticias.
El 18 de septiembre, desde Fortaleza, se informó que había arribado a la ensenada de Mucuripe, con el LehgIIseriamente averiado y el velamen completamente destruido. Nervioso y agotado, al enfrentar a las autoridades apenas logró decir: Quiero agua, estoy loco de sed.
Luego de realizar reparaciones básicas, zarpó el 5 de noviembre rumbo a Río de Janeiro. Navegó bajo vientos persistentemente contrarios y tormentas continuas. El 27 de noviembre, encontrándose a unas 120 millas al este de Río, le resultó imposible llegar a destino debido a las adversas condiciones meteorológicas.
Tras 35 días de navegación, el 10 de diciembre, sin cambios en el viento y sin poder avanzar, comenzó a efectuar bordadas cada media hora. Exhausto, luego de casi tres días sin dormir, el sueño finalmente lo venció. El LehgII varó en las costas del Uruguay, a 15 millas al norte de La Paloma, cerca del balneario Las Garzas, en un punto conocido como Rincón de Tejera.

Dumas manifestó que creía posible salvar la embarcación si era remolcada con marea alta, aunque carecía de los fondos necesarios para contratar un remolcador. Finalmente, por solicitud del Presidente del Uruguay, Dr. Juan José Amézaga, la Administración de Puertos se hizo cargo de la operación. El 26 de diciembre, el barco fue liberado de su varadura y trasladado por tierra a Montevideo, donde sería reparado. El hijo de Dumas acudió a su encuentro en La Paloma, y juntos acompañaron al LehgIIhasta la capital, donde fueron alojados en el YachtClub Uruguayo.

Una vez reparada la embarcación, el 18 de enero, a las 10:55, y en compañía de su hijo Vito Diego, Dumas partió desde el puerto del Buceo rumbo a Buenos Aires. Arribaron al YachtClub de Buenos Aires el 20 de enero, a las 16:15, con 24 horas de retraso debido al mal tiempo. El Río de la Plata, fiel a su carácter imprevisible, se mostró bravo y les presentó obstáculos hasta el último momento.

Sin embargo, el reconocimiento internacional no se tradujo en una aceptación plena dentro de su propio país. En la Argentina, la trayectoria posterior de Dumas estuvo atravesada por tensiones políticas, sociales e institucionales. Mantuvo una relación cercana con el presidente Juan Domingo Perón, quien lo condecoró oficialmente y en 1949 lo designó Teniente de Navío de la Reserva, confiándole además la dirección de la Escuela Nacional de Náutica Deportiva. Lejos de consolidar su posición, aquella designación despertó resistencias y recelos en determinados sectores de la Armada.

Aunque la prensa de la época lo exaltó como “el héroe silencioso” y “el vencedor de los mares”, el reconocimiento estuvo lejos de ser unánime.  Su origen  humilde  y su condición de ajeno al cerrado círculo de los clubes náuticos tradicionales alimentaron desconfianzas, burlas y rumores. Para ciertos ámbitos del poder marítimo y social,  Dumas se convirtió en una figura incómoda: un navegante sin linaje, sin padrinos y, para muchos, sin permiso.


Cuarto Viaje

El 23 de abril de 1955, Vito Dumas zarpó desde Buenos Aires para emprender la que sería su cuarta gran travesía oceánica. El objetivo no admitía concesiones: unir, en una sola etapa y sin escalas, los puertos de Buenos Aires y Nueva York. La empresa suponía recorrer más de 7.100 millas náuticas en absoluta soledad, desafiando la inmensidad del Atlántico y enfrentando, una vez más, las exigencias extremas de una navegación donde cada jornada pondría a prueba su resistencia física, su pericia marinera y su inquebrantable voluntad.

Vito Dumas con el Sirio 1955
El 7 de agosto de 1955, luego de 102 días de navegación sin tocar tierra, el yate Sirio se encontraba a merced de corrientes y vientos que lo arrastraban peligrosamente hacia una rompiente. En ese momento crítico, un pescador llamado Milton Pitman, a bordo de su buque pesquero Saltwo, logró remolcarlo hasta el canal de acceso al puerto de Bermudas. Allí fue recogido por una patrulla, sediento y en precarias condiciones físicas, y trasladado de urgencia al King Edward Memorial Hospital, en la capital isleña de Hamilton.
Tiempo después, Dumas relataría con crudeza las penurias sufridas durante la travesía:“Me faltó el agua en forma absoluta; caí postrado por el escorbuto, con los pies y las encías terriblemente hinchados. Tuve todas las tormentas posibles, todos los vientos en contra y todas las corrientes desfavorables. Y para colmo, siempre rodeado de tiburones. Uno de ellos, de tipo ballenato, de gran tamaño y suma peligrosidad, se colocó a la proa del Sirio y amenazó en varias oportunidades con hacerlo zozobrar de un coletazo, hasta que logré alejarlo arrojando al agua diversos productos antiescualos”.
Tras su recuperación, Dumas reanudó la navegación. Sin embargo, el 20 de septiembre, el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos informó que no se tenían noticias del navegante, quien había partido de Bermudas el 10 de septiembre, y se temía que hubiera sido alcanzado por el ciclón Ione, que azotó violentamente la región.
Finalmente, el 23 de septiembre, tres días antes de cumplir años, Vito Dumas arribó a Nueva York tras haber recorrido aproximadamente 7.200 millas náuticas. El navegante y su yate fueron tomados a remolque por una embarcación del Servicio de Guardacostas, desde las inmediaciones de Sandy Hook, en la entrada del puerto neoyorquino.
Vito Dumas en Nueva York
La autoridad marítima informó que Dumas se encontraba exhausto y que el Sirioevidenciaba claramente los estragos del mar embravecido y del mal tiempo.
El propio Dumas explicaría luego: “Tuve muy mal tiempo a causa del huracán Ione, que azotó las costas de Virginia y Carolina y luego se desplazó hacia el noroeste. Cuando finalmente amainó, logré llegar frente a Sandy Hook”.
Permaneció en Nueva York durante casi un año en una situación complicada: enfermo, con problemas económicos y bastante aislado. Tuvo que vender el Siriopara poder sostenerse, y regresó a Buenos Aires en un carguero .
Tras el golpe de Estado el 16 de septiembre de 1955, su figura fue progresivamente desplazada del espacio institucional. Fue removido de sus funciones, excluido de reconocimientos oficiales, y su proeza oceánica comenzó a ser minimizada o directamente silenciada en los ámbitos militares y especializados, incluso dentro del ambiente náutico, muchas críticas parecieron responder menos a una evaluación objetiva de su logro que a prejuicios personales o ideológicos.
Con el paso del tiempo llegó a instalarse, incluso, la superstición de que mencionar su nombre “traía mala suerte”. Más que una creencia ingenua, esa idea reflejaba una incomodidad más profunda: la dificultad de aceptar que uno de los mayores navegantes de la historia había surgido sin privilegios, sin pertenecer a los círculos tradicionales de poder y sin someterse a ellos.
Vito Dumas continuó vinculado a la navegación a bordo del Sirio II, embarcación botada en 1961 y concebida para travesías de menor altura; sin embargo, el deterioro progresivo de su estado de salud y el desgaste acumulado tras décadas de actividad marítima limitaban la posibilidad de emprender nuevas empresas de gran alcance.
El Sirio II marcó así la etapa final de su vida como navegante activo. Con esta embarcación realizó exclusivamente navegaciones de carácter regional y costero, alejadas de los grandes desafíos oceánicos que habían definido su trayectoria. En 1964, Dumas llevó a cabo su última travesía documentada, navegando entre Buenos Aires y Mar del Plata. Aunque breve en términos náuticos, este recorrido reviste una importancia histórica singular, ya que constituye el cierre definitivo de su actividad en el mar.
Esta navegación final simboliza el tránsito de Vito Dumas desde la práctica directa de la navegación hacia la consolidación de su legado, que lo consagra como una de las figuras más relevantes de la historia de la navegación argentina del siglo XX.
Sin haber tenido una militancia política activa ni un compromiso partidario definido, Dumas atravesó sus últimos años en un clima de aislamiento y penurias económicas, una suerte de exilio interior. Enfermo y sin recursos, falleció en Vicente López, provincia de Buenos Aires, el 28 de marzo de 1965, a causa de un accidente cerebrovascular, lejos del reconocimiento que su gesta merecía.

Esposa e hijo de Vito Dumas
Diario Crítica 08-04-1932
Hijo y sobrino de Vito Dumas.Diario Crítica 19-03-19
Mama de Vito Dumas y sus 2 nietos
Diario Crítica 19-03-1932
Vito Dumas y su hijo “Pinchun”
Diario Crítica 14-04-1932
Vito Dumas y su nieto. Imagen captura documental.

Todas las imágenes fueron remasterizadas y coloreadas con IA




Bibliografía
Diario Crítica (Bs. As Argentina)
Diario Jornada (Bs. As. Argentina)
Diario La Nación (Bs. As. Argentina)
Diario Crónica (Bs. As. Argentina)
Diario La Época (Bs. As. Argentina)
Diario Democracia (Rosario Argentina)
Diario El Litoral (Santa Fe Argentina)
Diario El Orden (Santa Fe Argentina)
Diario Santa Fe (Santa Fe Argentina)
Diario La Nación (Santiago de Chile)
Diario El Adelantado de Segovia (España)
Diario El Bien Público (Montevideo Uruguay)
Diario la mañana (Uruguay)
Revista El Grafico (Argentina)
Revista Aconcagua (Bs. As. Argentina)
Revista El Hogar (Bs. As. Argentina)
Semanario Mundo Argentino
Revistas Caras y Caretas (Argentinas)
https://www.infobae.com/sociedad/2025/03/28/las-aventuras-de-vito-dumas-el-navegante-que-desafio-los-mares-mas-hostiles-y-dio-la-vuelta-al-mundo-en-un-velero/
https://es.wikipedia.org/wiki/Vito_Dumas
https://www.gacetanautica.es/author/vito-dumas-solitario-capitan
https://www.lanacion.com.ar/deportes/la-leyenda-vito-dumas-navegar-es-preciso-nid2279320/
https://www.airedesantafe.com.ar/deportes/vito-dumas-el-inolvidable-deportista-argentino-que-surco-los-mares-mas-peligrosos-del-mundo-n615684
https://www.barcosnews.es/noticias/42882/vito-dumas-pionero-de-la-vuelta-al-mundo-en-solitario
https://www.serargentino.com/gente/vito-dumas-el-gran-navegante-solitario-que-dio-la-vuelta-al-mundo
https://www.ambito.com/opiniones/vito-dumas-el-navegante-cuanto-mas-alto-miremos-mas-claridad-encontraremos-n5557792
https://www.facebook.com/fundacionhistarmar/posts/3992531067466338/?locale=hi_IN
https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/8846/1923-un-siglo-en-pequenias-historias
https://vivirnavegando.com.ar/vito-dumas/
https://www.facebook.com/malvinasxargentinos/posts/26-de-septiembre-de-1900-nace-vito-dumas-el-navegante-solitario-realizador-de-gr/1127599996231544/
https://es.wikipedia.org/wiki/Joshua_Slocum
https://booknode.com/auteur/jean-merrien/biographie