09 marzo, 2012

Nota en diario Clarín

Agradecemos al diario Clarín y especialmente al periodista Mauricio Nolo Pedrat por la nota que nos realizó en relación a nuestra colección de Hojas de Afeitar.




Todo objeto tiene una historia, alguien lo fabricó, otro lo diseñó, y con un juego de relaciones se pueden dar una lista sin fin de personas que influyeron en la existencia de cada cosa. Eso es lo que hacen Sergio y Nadia desde su casa de Lomas de Zamora. Son padre e hija: él, cirujano de 60 años y ella, licenciada en publicidad de 29. Juntos coleccionan hojitas de afeitar.
Casi como un truco del destino, el cirujano es el encargado de mantener con vida y en buen estado cada una de las piezas que componen la colección, mientras que su hija se ocupa de divulgar el blog hojitasdeafeitarargentinas.blogspot.com y de hacer llegar a los interesados el trabajo que realizan con su padre. Es que Sergio ya lleva 15 años desarrollando este hobbie. Nadia, por su parte, se incorporó hace poco.
“Empecé juntando de todo, pero me di cuenta que necesitaba cosas más fáciles de tener, algo más chico”, cuenta el hombre y asegura que la incorporación de su hija al proyecto es una bendición porque “ella habla varios idiomas y eso permite mantener relaciones con coleccionistas de Italia, Alemania e Inglaterra”. El empezó esta pasión cuando vio en un local una colección de hojitas de afeitar Gillette. Lo cautivaron porque le recordaron a su abuelo, que se afeitaba con ellas. Desde allí, siguió coleccionando: tiene 500 hojitas y después fue incorporando máquinas, automáticas y manuales.
El valor para ellos es histórico. “Las cosas hay que conservarlas, preservarlas, y los coleccionistas hacemos eso. Somos acaparadores de cosas del pasado y si no existiéramos, todo esto se perdería. Hay que ver la inventiva que tenía la gente de antes. Hacían cosas que duraban toda la vida y uno se da cuenta de que no se van a destruir jamás. En cambio, hoy en día todo es descartable, si es viejo se tira y listo”, coinciden.
Nadia destaca que el mayor valor que le da a su hobby es la posibilidad de compartir esta práctica con su padre. “Eso es lo bueno –afirma con ternura en sus ojos–. Es raro que una chica se interese en hojas de afeitar, pero es importante y me gusta que podamos hacer algo juntos”, cuenta.
La colección tiene un valor histórico, sin duda. Pero monetario no, y ellos se encargan de hacerlo saber: “No se vende ni por una montaña de plata, ni en el caso de que fuera una persona que asegure que también la va a cuidar. Me han llamado infinidad de personas ofreciéndome dinero por alguna pieza, hasta hijas de coleccionistas rogando en nombre de sus padres pero la respuesta es siempre la misma, no”, asegura Sergio.
Algo que padre e hija comparten con entusiasmo es la compra online de piezas: “Cuando hay una subasta en Internet nos levantamos a la madrugada para ofertar poco antes del cierre. Estamos con dos pantallas abiertas y vemos pasar los segundos. Cuando ganamos terminamos los dos saltando y festejando por toda la casa”, cuenta Sergio entre risas.
El cirujano asegura que su colección no sería lo mismo si no tuviera la posibilidad de contar la historia de cada objeto: “sería como juntar figuritas”, asegura y cita una frase del actor, cómico y activista estadounidense Bill Cosby: “Un coleccionista de cualquier objeto deberá, eventualmente, llegar a comprender que él ha sido elegido por Dios como el cuidador de aquellos objetos que son muy importantes para la sociedad. Uno no es dueño de las cosas que colecciona. Uno las alquila. Sólo se nos permite mantenerlas para la próxima persona”.

06 marzo, 2012

Hoja Correo


Al producirse la expansión de la Corona Española hacia el continente Americano, y con el fin de asegurar las comunicaciones con los nuevos dominios, se creó por Real Cédula del 14 de mayo de 1514 el oficio de "Correo Mayor de las Indias, Islas y Tierra Firme de la Mar Océano Descubiertos y por Descubrir".
Lorenzo Galindez de
Carvajal
Como responsable del oficio se nombró en esa fecha al doctor Lorenzo Galindez de Carvajal. Con él se inició una cadena de transmisión familiar por la cual los Carvajal ostentarían el monopolio durnte 255 años hasta 1769.

Con la llegada al reino de España de los Borbones en el 1700, se inicia la reivindicación del sistema de correos, es asi que durante el reinado de Felipe V (1700/1746), por Real Decreto del 20 de junio de 1707, incorpora a la Corona la "Real Renta de Correos, Postas y Caminos de España", esta medida motivó un reordenamiento del sistema de correos de América.
Hasta 1772 todas las cartas viajaron sin marca postal alguna. Recien en 1772 aparece la primera correspondencia procedente de Cádiz con destino a Buenos Aires con la marca "ESPAÑA". El Correo Mayor de Indias
quedó dividido en dos: el de España, a cargo de la familia Thourund Taxis, y el de América a cargo de la familia Carvajal y Vargas.

Sin embargo pasó el tiempo y poco fue lo que el Correo Mayor de las Indias, a través de sus nueve representantes, realizó en América y en especial en el Río de la Plata.
La primera noticia que se conoce sobre correos en Buenos Aires es del entonces gobernador coronel don Balíazar García Ros (1715/17) quien publicó un bando para la reglamentación de los chasquis. Otra noticio es de don Diego Gregorio de Carvajal Vargas y Hurtado (1699/ 1731), quien procuró establecer un correo de chasquis entre Lima y Buenos Aires, llamado al que nadie compareció.

Años después aparecería el verdadero organizador y fundador del correo en el Río de la Plata, don Domingo de Basavilbaso y Lopresa. Vizcaíno, natural de Llodío (Bilbao, España), nació el 1 ° de setiembre de 1709. Llegó y se estableció en Buenos Aires en 1727.
Destacado comerciante ocupó importantes cargos públicos, siendo el primero el de Alcalde Ordinario de Primer y Segundo Voto en 1737. Más adelante, el gobernador teniente general don José de Andonaegui (1745/56) lo nombró administrador y tesorero de los "Derechos Impuestos" para controlar los gastos de una expedición contra los "indios infieles".

Fue por esa época que vislumbró lo necesidad de la organización de un correo fijo. El pedido fue capitalizado por el gobernador Andonaegui, quien por Bando del 17 de junio de 1748 establece el Correo Fijo, regular basado en carreras de postas, que unían Buenos Aires con Mendoza y Santiago de Chile, hacia el oeste; Córdoba, Santiago del Estero, las provincias del norte y el Alto Perú, llegando hasta Lima, capital por ese entonces del virreinato nombrando como teniente del Correo Mayor de las Indias a don Juan Vicente de Vetolaza y Luna.
El 15 de marzo de 1749, Vetolaza  renuncia la cargo debido a problemas de salud, fallece en 1751. Lo sucede su hijo, el capitán de dragones Juan Manuel de Vetolaza, que debido a obligaciones militares delega el cargo en su cuñado, Juan Martín de Mena y Mascanía. Vencido el arrendamiento en 1762 ocupa el cargo por 5 años Francisco Domínguez Manero, lo sucede a este Mateo Ramón de Alzaga quien no finaliza su contrato debido que todos los servicios postales correspondiente a América, queda en manos de la corona. Alzaga es reemplazado por Basavilbaso con el titulo de “administrador de la Real Renta de Correos de Buenos Aires”.