08 diciembre, 2015

30 de Noviembre Día del Mate: Hoja "El Mate" y Hoja "Salus"

Agradecemos a José Alvarez, quien nos envío la imagen de la Hoja "El Mate" que pertenece a su colección.



Desde la elaboración de la yerba hasta la forma de consumo, la costumbre del mate ha permanecido inalterada desde tiempos remotos y por cinco siglos de historia, arraigándose cada vez más en los usos del sur de Sudamérica y aún extendiéndose a lugares muy lejanos. En la Argentina es la bebida más consumida después del agua corriente, sin distinción de clases sociales ni edades.


El conocimiento de la yerba mate se remonta a los albores de la cultura Guaraní. Era un alimento básico de los indios, que la usaban como bebida sorbiéndola de calabacillas llamadas en lengua quechua “mati” mediante bombillas (“tacuapí”) hechas de  cañas o también la mascaban. La yerba mate tenía en la cultura guaraní un rol social mas allá del fin meramente nutritivo, pues era objeto de culto y ritual, a la vez que moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos prehispánicos: los Incas, los Charrúas y aún los Araucanos a través de los Pampas, recibían yerba elaborada de manos de los Guaraníes.

Según el historiador Ruíz Díaz de Guzmán, fue el conquistador Hernando Arias de Saavedra quien, en 1592, descubrió la yerba mate en las guayacas (especie de monederos) de unos aborígenes que cayeron en su poder.

Hernando Arias de Saavedra
Rápidamente los conquistadores españoles aprendieron su uso y las virtudes que poseía, adoptando instantáneamente la costumbre aborigen. Los criollos la convirtieron en fruto de pasión e identidad, haciendo que su consumo se difundiera en forma extraordinaria al punto de organizarse un intenso tráfico desde su zona de orígen a todo el Virreinato del Río de la Plata.

En 1596 el consumo de yerba mate como bebida se había vuelto tan común en Paraguay que un miembro del Cabildo de Asunción, escribió al ya gobernador del Río de la Plata, Hernando Arias de Saavedra: "El vicio y mal hábito de tomar mate se ha extendido tanto entre los españoles, sus mujeres y niños, que a diferencia de los indios que se contentan con beber una vez al día, la toman de forma continua y aquellos que no lo beben son muy raros."

El mismo autor de la carta llegó a afirmar que los colonos venden sus prendas de vestir, armas y caballos y se endeudan para obtener la yerba mate. A diferencia de otras especies ricas en alcaloides encontrados por los europeos, como el cacao y el café, la yerba mate no era una especie domesticada y era explotada a partir de rodales silvestres.

A mediados del siglo XVII, los Jesuitas develaron el secreto de la misteriosa germinación de las semillas de yerba, descubriendo que solamente germinan aquellas semillas que han pasado por el sistema digestivo de los tucanes. Establecieron plantaciones en las reducciones indígenas en Misiones, lo que desató una fuerte competencia con los recolectores de la región (actual Paraguay, Noreste de Argentina y zonas aledañas de Brasil) que únicamente cosechaban plantas silvestres.

Ruinas de San Ignacio Mini. Misiones, Argentina
Pero con su expulsión, ocurrida en 1769, se llevaron con ellos el secreto que había permitido a los Jesuitas producir la germinación a escala industrial, sobreviniendo el abandono de las plantaciones y perdiéndose la tradición del cultivo, volviéndose a realizarse cosechas en yerbales silvestres con un manejo de tipo forestal muy dificultoso, costoso y de baja rentabilidad.

Esta explotación era irracional y la tala de los árboles terminó consumiendo por completo el recurso que parecía inagotable. Sólo con las plantaciones racionales, los cultivos de yerba volvieron a hallar su lugar en la historia.

     
Aunque los Jesuitas preferían tomar mate cocido en lugar de mate, fueron los grandes responsables de que la yerba fuera conocida en el mundo civilizado, lo llamaban el "té de los jesuitas". Durante el siglo XVII, los impuestos sobre la yerba mate se convirtieron en una importante fuente de ingresos en el Paraguay, Santa Fé y Buenos Aires donde se cobraban grandes impuestos a la yerba. En 1680 la Corona Española impuso un impuesto especial a la yerba mate, destinado a financiar obras de defensa de Buenos Aires y su guarnición.

La industria de la yerba siguió siendo de primordial importancia para la economía Paraguaya después de la independencia, pero el desarrollo en beneficio del Estado Paraguayo se detuvo después de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) que asoló al país, tanto económica como demográficamente. Brasil se convirtió entonces en el primer productor de yerba mate, a finales del siglo XIX.

En la Argentina, ante la necesidad de importar la yerba desde Brasil y Paraguay para satisfacer el consumo interno y la manera en que se arrasaban los yerbales existentes para cosechar sus hojas, el paisajista Franco Argentino Carlos Thays investigó los métodos de germinación de las semillas. Esto ya había sido enunciado por el naturalista Aimé Bonpland, quien había vivido en las antiguas misiones Jesuitas, pero sus estudios se habían perdido con su fallecimiento.

En la década del 30, cuando los empresarios brasileños volcaron su atención a la producción del café (que era más rentable), la Argentina, que había sido el principal consumidor, se convirtió también en el mayor productor, avivando la economía de la provincia de Misiones, donde los Jesuitas habían tenido una vez la mayor parte de sus plantaciones.

La planta de la yerba mate o Ilex-Paraguariensis pertenece a la familia de las Aquifoliaceas, es decir que es de hoja perenne. 
     
El árbol es parecido al laurel, de tronco gris blanquecino, con un diámetro aproximado de 30 a 40 centímetros y una altura de 2 a 6 metros. Sus hojas son alternas, de base estrecha y borde dentado, variando su tamaño de 8 a 10 cms. de ancho.


    
La planta del mate nace en zonas boscosas, subtropicales y templadas, en tierras rojas y altas, hasta unos 400 metros sobre el nivel del mar (sureste de Paraguay, suroeste de Brasil, Misiones y Noreste de Corrientes). En éstos lugares, las raíces de la planta alcanzan un gran desarrollo, en profundidad y volumen.

A pesar de los innumerables intentos y al paso de los siglos, la yerba mate siempre se resistió a crecer fuera del perímetro que antiguamente fuera habitado por los Guaraníes. Allí la temperatura, humedad y tierras se conjugan para lograr las condiciones ideales para su desarrollo. Por más que se ha intentado cultivarla en zonas similares de América del Norte, Asia y África, los ensayos han fracasado, y así es como la yerba mate se conservó como un tesoro exclusivo de invalorable importancia para estas regiones.

     
Propiedades de la yerba
Estudios realizados en Estados Unidos indican que la yerba mate es rica en Polifenoles, antioxidantes con gran poder para el sistema inmunológico, protegiéndolo de la destrucción celular por los radicales libres. La infusión de yerba mate se reveló como un antioxidante más potente que el Ácido Ascórbico (Vitamina C), con propiedades similares al vino tinto en su rol de fuerte antioxidante y de inhibidor en la oxidación de Lipoproteínas de baja densidad. Contiene un estimulante llamado Mateína que mejora la actividad mental, aumenta la energía, mejora la concentración, es ansiolítico a la vez que estimulante, aumenta la resistencia al cansancio mental y físico y es antidepresivo.
Posee 15 diferentes Aminoácidos, Vitaminas B1, B2 (Riboflavina), C, A, Caroteno, y minerales como Potasio, Magnesio y Manganeso que evitan el ácido láctico en los músculos, siendo un energizante natural indicado para deportistas.

Aimé Jacques Alexandre Goujaud (Bonpland)

Su verdadero nombre era Aimé Jacques Alexandre Goujaud, aunque era conocido como Bonpland (Bon Plant = Buena Planta), debido al apodo que le dió su abuelo a su padre. Al cabo de una generación, reemplazó definitivamente su verdadero apellido. 

En 1791 cursa estudios de Medicina en París; allí nace su dedicación a la ciencia y especialmente a la Botánica. En 1797 obtiene su doctorado y continúa sus estudios de Ciencias Naturales al lado de eminentes naturalistas y botánicos. Entre 1799 y 1804, Bonpland junto a Alejandro de Humboldt, viajan juntos por España, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, México y los Estados Unidos.

Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland al pie del volcán del Chimborazo en un cuadro de Friedrich Georg Weitsch (1810).
Bonpland reunió y depositó en el Jardin des Plantes de París un herbario de 60.000 plantas, 6.000 de las cuales eran desconocidas en Europa. También formó una notable colección de insectos.

Alexander von Humboldt y Bonpland en la selva amazónica del río Casiquiare (Óleo Eduard Ender (c.1850)
Contratado por Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia decide viajar a Buenos Aires, ciudad a la que llega el 26 de Noviembre de 1816, con su familia y el ofrecimiento de ser profesor en la Facultad de Medicina y en el Museo de Historia Natural. Trae de Europa lo necesario para fundar un Jardín Botánico y un Museo de Ciencias Naturales, pero las necesidades de la guerra de independencia impidieron que este proyecto se concretara. En Buenos Aires ejerce su profesión de médico durante tres años. En 1820 estableció su cuartel en Corrientes, de donde partían sus múltiples expediciones con fines científicos.

En 1821 Intenta recuperar los antiguos yerbales de la misión de La Candelaria (hoy provincia de Corrientes) para iniciar la explotación de la yerba mate. En ese entonces, esos territorios eran disputados entre Paraguay y Argentina.

Estancia Jesuitica La Candelaria
La comercialización de la yerba mate era por ese entonces un monopolio del Paraguay y la colonia fue establecida sin permiso del gobierno Paraguayo. Por lo tanto, el Dictador Supremo José Gaspar Rodríguez de Francia de la República del Paraguay, ordena la destrucción de la colonia y el arresto y detención de Bonpland quien permanece prisionero nueve años en El Cerrito, cerca de Santa María. Durante estos años ejerce su profesión de médico y se ocupa de la agricultura, ganadería y de industrias menores. Tiene dos hijos con María, hija del Cacique Chivirá y hasta funda una población en 1831.

Una campaña internacional lograría su liberación y una vez libre, Bonpland se dedica a recorrer los territorios fronterizos entre Argentina, Uruguay y Brasil. En 1838 se instala definitivamente en Santa Ana (Corrientes) en una estancia de 12.000 hectáreas, donde reanuda entonces sus actividades científicas.

"Allí funcionaba también como una especie de espía, hacía contactos con las fuerzas francesas en la época del bloqueo (primero Francés y luego Anglo Francés), participaba en la coalición del Litoral contra el gobierno Rosista, fue el médico militar del Ejército de Paz, y también era el trujamán que hacía de intermediario en el tráfico de armas. Ya en la época Napoleónica había estado metido en ese tipo de cosas, tenía una vocación para la intriga político - militar."

La vida de Bonpland termina a los 85 años, el 11 de Mayo de 1858. Dicen que murió dos veces: cuando lo velaban en Santa Ana, de pronto aparece un paisano al galope, saca el facón, apuñala el cadáver con saña feroz al tiempo que lo insulta y luego se va.

El archivo de Bonpland quedó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires. Recibe cristiana sepultura en la localidad de Restauración (hoy Paso de los Libres, Argentina) en el "Cementerio de la Santa Cruz".

Mausoleo "Cementerio de la Santa Cruz".
El Establecimiento Yerbatero más grande del mundo: Yerba "La Hoja"    

Julio Ulises Martin, nació el 31 de Julio de 1862 en el Cantón de Vaud, Suiza. A los 23 años de edad se embarcó en un vapor de bandera francesa que hacía su viaje inaugural desde el puerto de El Havre al Río de la Plata. Desembarcó  en Buenos Aires en el año 1885 durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca, consiguiendo trabajo en una relojería de la calle Florida, de la que llegó a ser subgerente.

Posteriormente viajó a la República de Paraguay para instalar, en la ciudad de Asunción, un negocio de relojería y joyería. Fue allí donde junto a su compatriota Justin Berthet decidió formar una sociedad comercial para adquirir el único molino harinero existente en esa capital: el Molino Nacional del Paraguay, que abastecía de harina a ese país y la exportaba a la provincia brasileña de Mato Grosso.

Así nació, el 3 de Junio de 1894, la firma Martín y Compañía, la que además adquirió extensiones de tierra en Paraguay y en el noreste argentino para dedicarlas a cultivo de yerba mate, producto que hasta entonces provenía de Paraguay y Brasil.

En 1898, Julio Martin fijó la sede comercial de su firma en Rosario, se trataba de uno de los grandes puertos argentinos que, entre otras cosas, era la salida de la producción harinera del litoral y su firma precisamente pertenecía a esa rama industrial. Las oficinas centrales de Martín y Cía. comenzaron a funcionar en Sarmiento al 400.


En Rosario también asentaría su hogar con su flamante esposa, la porteña Ángela Joostens, hija de belgas, con la que fue padre de Marcelo (1899), Carlos (1900), Georgette (1905) y Alberto (1907).

Los yerbatales una cuestión de Estado

En 1902, la firma Martín y Cía. producía el primer lote de yerba mate obtenido de sus cultivos en San Ignacio, Misiones. Nuevas inversiones arribaron a la ciudad, situación que se potenciaba aún más con la presencia de notables dirigentes santafesinos en lugares claves del gabinete nacional: Tomás R. Cullén, Wenceslao Zeballos, Lorenzo Anadón, Gabriel Carrasco y Nicasio Oroño, entre otros.

El presidente Julio Argentino Roca fue alertado por su Ministro de Agricultura: Martín se preparaba para iniciar la producción de yerba a gran escala en territorio paraguayo. Roca le pidió personalmente en la Casa Rosada que lo hiciera en Argentina, en las colonias de Misiones, argumentando que se trataba de un producto de consumo popular, destinándose anualmente grandes sumas para su importación.

Los yerbatales de la firma en San Ignacio fueron explotados intensamente y gran parte de sus cosechas se almacenaron en los depósitos construidos en Rosario, desde donde se comercializó. En la segunda y tercera década del siglo XX, Martín y Cía ya era una marca líder en el mercado nacional, siendo la primera en plantar, producir, industrializar y expandir yerba mate cultivada en el país.
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Jules Charles Thays "El Jardinero Mayor de Buenos Aires"

Julio Carlos Thays nació el 20 de Agosto de 1849 en París. Fue alumno y luego discípulo del afamado paisajista Edouard André, en cuyo estudio trabajó durante años y bajo cuyas directivas atendió obras para diversos proyectos europeos. Thays arquitecto, naturalista, paisajista, urbanista, escritor y periodista, realizó la mayor parte de su obra en Argentina.

     
En 1888 fue recomendado por el Ingeniero Civil Jean Charles Adolphe Alphand al pionero argentino Miguel Crisol para proyectar y construir un parque en la Ciudad de Córdoba. Aquel proyecto, el parque Crisol (denominado hoy “Sarmiento”) fue su primer espacio público diseñado en el país.


Miguel Crisol
La lira - Parque Crisol
     
El contrato se firmó en París el 23 de Mayo de 1889. Su estadía en Argentina, prevista en uno o dos años, se transformó en definitiva al incorporarse a la Municipalidad porteña en Mayo de 1891. Fue por pedido del Intendente Francisco P. Bollini quien era arquitecto y luego de ganar el concurso de Director de Parques y Paseos de la Ciudad de Buenos Aires.

En el “Informe de Acción Futura" que formaba parte del trabajo que cada postulante del concurso debió escribir, Thays hacía hincapié en dos conceptos que si bien ya eran conocidos en el país desde hacía un par de décadas atrás, aún no estaban suficientemente consolidados: lo natural y lo higiénico de los espacios verdes:

“Los jardines urbanos públicos han sido nombrados Pulmones de las Ciudades y nunca una expresión ha sido mejor aplicada.”
“… los efectos químicos, climatéricos, higiométricos e higiénicos producidos por los vegetales, y también al de la influencia que ellos pueden ejercer sobre la moral del hombre..."

Además adelantaba lo que iba a ser su idea y motivación para la realización de bellos lugares de espacios verdes:

“El hombre, sobre todo el que trabaja, necesita distracción y ¿Acaso hay alguna cosa más sana, más noble, más verdadera, cuando se sabe apreciarla, que la contemplación de los árboles, de las hermosas flores, cuando son dispuestas con gusto?
El espíritu entonces descansa, las penas se olvidan momentáneamente por lo menos, y el aspecto de lo bello, de lo puro, produce un efecto inmediato sobre el corazón.
 El hombre vuelve enseguida ora al trabajo, ora en su familia, bajo el imperio de disposiciones más favorables que las que hubiera tenido sin esos momentos de contemplación encantadora."

Cuando tenía 41 años de edad conoció en una kermese a Cora Venturino de 16 años con la que se casó (era proveniente de una familia uruguaya). Tuvieron dos hijos: Ernestina y Carlos León Thays.
Charles Thays junto a su hija Ernestina
Entre 1892-1898 incentiva los estudios científicos con la formación del Jardín Botánico de Buenos Aires inaugurado el 7 de Septiembre de 1898. Fue Su mayor legado como centro científico de primer nivel mundial y estudiando la flora de América del Sur mediante excursiones que le permitieron conocer especies autóctonas de distintas regiones argentinas que aclimató en Buenos Aires.


En él el Jardín Botánico, Thays plasmó los tres tipos de diseño paisajístico: Simétrico, Mixto y Pintoresco con un típico "espíritu" de la Belle Épóque. Jules Huret (periodista francés en aquella época del diario Le Figaro y del diario La Nación de la Argentina), manifestó:
“El Jardín Botánico de Buenos Aires, situado en las proximidades de Palermo, es sin duda el más precioso y el más completo de los Jardines Botánicos del mundo. Si no tiene la belleza suntuosa del de Río de Janeiro, encierra, desde el punto de vista científico, una colección sin igual de árboles de América del Sud”…
“La sección argentina es una verdadera creación Pero Thays no contento de constituir solo una flora local, ha aportado árboles de todas las latitudes, deseando sin duda probar que las plantas como los hombres, se acomodan fácilmente al clima argentino.”

El 6 de Julio de 1908 “por la trascendencia de su obra propuesta y de acuerdo con los fines que la inspiran” es convocado por el Intendente Municipal, Sr. Manuel Güiraldes a integrar la “Comisión del Plano de Buenos Aires” con la finalidad de efectuar un análisis total de la ciudad y determinar las necesidades presentes y futuras en materia de tráfico, embellecimiento y salubridad.
Invernadero
Engalanó los espacios verdes de la ciudad con una paleta de colores que tiñe las plazas al ritmo de las sucesivas floraciones del Lapacho, el Jacarandá, la Tipa, el Palo Borracho y el Ceibo.
Escultura Jardín Botánico: Grupo escultórico Saturnalia.
El estilo francés que el paisajista imprimía a sus obras puede apreciarse en muchos de estos casos (aunque en el diseño de sus jardines predominaba el estilo mixto combinación del inglés y el francés).
Escultura Jardín Botánico: La Ondina de Plata.
Escultura Jardín Botánico: Los primeros fríos.
Escultura Jardín Botánico: Plegaria de la india Teguelche.
Escultura Jardín Botánico: El mensaje de Mercurio.
Escultura Jardín Botánico: El canto de la cosechadora.
Proyectó, remodeló y amplió 69 plazas y parques en la ciudad de Buenos Aires (El parque 3 de Febrero, Los Andes, Florentino Ameghino, Colón, Patricios, Chacabuco, Pereyra Iraola, Centenario, Lezama (antigua Quinta de Don Lezama), Avellaneda (antigua Quinta Olivera), Intendente Alvear, Parque Barrancas de Belgrano, las plazas del Congreso, Plaza de Mayo, Rodríguez Peña, Solís, Castelli, Brown, Balcarce, entre otras). Construyó jardines para muy diversos edificios públicos e hizo arbolar las calles con 150.000 ejemplares.

Parque Lezama 1910.
Parque Lezama.
Carlos Thays en 1914 frente a Plaza Francia.
En el interior, su obra se plasma en los parques de magnitud metropolitana como el Parque General San Martín en la Ciudad Mendoza, El Parque Urquiza en la Ciudad de Paraná, El parque 20 de Febrero en la Ciudad de Salta, El Paseo Gral Paz y El Boulevard Marítimo de Mar del Plata (1903, desaparecido para la construcción del Casino), El Parque Sarmiento en la Ciudad de Córdoba, El Parque 9 de Julio en San Miguel de Tucumán, El Parque Independencia en Rosario, el Parque Sarmiento de la Ciudad de Azul, y numerosas plazas como La Plaza 25 de Mayo de la Ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.

También realizó numerosas obras privadas paisajísticas de importancia para residencias y estancias. En la provincia de Buenos Aires presentaban un mismo patrón de diseño: incorporaba agua, ya sea en forma de lago, riacho, estanque o fuente y luego agregaba esculturas, pérgolas, o abras para ver campos cercanos. Alrededor de la casa principal el jardín era de estilo francés, rígido y geométrico, mientras que para el resto del parque dejaba que la naturaleza se adentrara con el entorno, buscando un diseño más libre y salvaje.

Estancia Villa María.
Estancia La Candelaria.
Estancia Un Durazno.
Estancia San Pablo.
Estancia La Cautiva.
Estancia La Benquerencia.
Se destacan las de las estancias: Villa María, de la familia Pereda (en la localidad de Máximo Paz); La Candelaria, de los Piñero (en Lobos con un castillo de estilo francés, parquizó 100 hectáreas e introdujo 240 especies como Araucarias, Palmeras, Ombúes, Casuarinas o Pinos); Un Durazno, de Carlos Díaz Vélez (en Rauch); San Pablo, de los Egaña-Díaz Vélez (en Monte); Dos Talas, de la familia de Pedro Luro (en Dolores); La Porteña, de los Guerrico-Güiraldes (en San Antonio de Areco, aquí sembró Eucaliptos, Cedros del Líbano, Robles y una avenida de acceso con un árbol originario del Mediterráneo, el Almez), La Rica, de los López (en Chivilcoy);  La Concepción (en Lobos); La Cautiva (en Coronel Vidal); La Benquerencia (en San Miguel del Monte); San Eliseo (en San Vicente) La Tradición (en Moreno); El Mirador (en Cañuelas) y el chalet con parque para la familia Sansinena en General Daniel Cerri.

Su trabajo como planificador urbano lo lleva a diseñar el barrio de Palermo Chico en Buenos Aires y el área residencial del balneario de Carrasco en Montevideo (ambos en 1912), que se caracterizan por su carácter pintoresquista. Forestó calles y avenidas, introduciendo y revalorizando en la ciudad los árboles nativos en alineación como las Tipas y los Jacarandas.

Ademas desarrolló una gran actividad protegiendo el patrimonio natural al promover la creación del que sería “su proyecto de mayor envergadura” el segundo Parque Nacional en la Argentina (el Iguazú) en 1911, con selvas vírgenes, paisajes naturales y en el centro urbano un diseño radial.

Diseñó también parques públicos e importantes obras de urbanización en Uruguay, en donde se destacan el barrio de Carrasco (Montevideo), el Boulevard Artigas, la Plaza Independencia (Montevideo), el Parque Batlle, el Parque José Enrique Rodó, la ornamentación de la Plaza de Cagancha y los jardines del castillo de Idiarte Borda.
El Castillo de Indiarte Borda
En 1913, en oportunidad de celebrarse en París el Congreso Forestal Internacional, Thays concurrió con su trabajo titulado “Les Forest Naturelles de la Republique Argentine, proyects de Parcs Nationaux”, en el cual describe las características forestales del Noroeste Argentino.

El 31 de enero de 1934, a la edad de 85 años muere en Buenos aires. Una gran multitud, formada en gran parte tanto por estudiantes como obreros, acompañó sus restos al Cementerio de la Chacarita.
El prestigioso arquitecto René Karman lo despidió con estas palabras:

"Charles Thays, del que no relataré su obra inmensa, nos deja el ejemplo de una vida toda de labor y de acción al servicio de un talento y un gusto iluminado… obra… plena de ciencia y de saber, es y será parta la mayoría una obra de belleza y de arte. La belleza, creada para la formación de los jardines y los parques de Buenos Aires, constituye el más bello ornamento; todos los habitantes de esta gran ciudad tienen por ello un legítimo orgullo.”

Su experimento de mayor envergadura lo constituyó el cultivo de la yerba mate con fines industriales. En 1895 Thays recibió  desde Paraguay las primeras semillas y gajos de yerba mate. Los gajos no prosperaban pero observó como maduraban las semillas en el aparato digestivo de las gallinas e introdujo un método que imitaba a la naturaleza al hacerlas germinar sometiéndolas a una prolongada inmersión en agua a elevada temperatura.
C. Thays en el Jardín Botánico con arbustos de Yerba Mate
Al respecto Thays explicaba: "La yerba mate, cuyo producto se utiliza en gran cantidad en la mayor parte de las naciones sudamericanas, alcanza una producción elaborada de cien millones de kilos (...) La bebida estimulante que se extrae proviene de la disecación y de la pulverisación de sus hojas, produciéndose un polvo con el que se hace una infusión por medio de utensillos especiales y de una gran simplicidad (...) hace aproximadamente quince años y después de haber realizado una cierta cantidad de experiencias, utilicé con éxito en el Jardín Botánico el modo bien simple de preparar los granos mediante una inmersión especial cuya receta ha sido publicada. Obtuve así un gran número de ejemplares que se pueden denominar domésticos que producen granos que germinan, aunque un poco lentamente, sin ninguna preparación."

Comenzó así a difundirse su metodología, que llegó a publicarse en el Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura del Paraguay. Debido al éxito obtenido, la Dirección de Agricultura y Ganadería de la Nación Argentina confirmó la eficacia del sistema Thays y lo divulgó en la región Noroeste del país.

Una frase de él describe su trabajo y su pasión

"La felicidad anida más en la nobleza de un bosque que en el lujo sin verde."

La transformación que hizo de Buenos Aires fue tan espectacular que rápidamente se hizo reconocido. La revista Caras y Caretas publicó en su número 169 de Diciembre de 1901 una caricatura suya, firmada por José María Cao Luaces, en la que lo llamó "El Jardinero de la Nación”.

Revista Caras y Caretas 28-12-1901 N* 166 Pag. 28

Comentarios de la época sobre su labor:

“Tendió jardines sobre todos los espacios libres, hasta a lo largo de las avenidas. Allí donde se encontraba un terreno utilizable, aunque fuera de menos de diez metros de ancho, allí, minucioso como un japonés, aparecía Monsieur Thays con sus obreros, a transformarlo en umbría armoniosa. Estaba, literalmente, al acecho de todos los rincones en que fuera posible tender verdores y sembrar corolas entre árboles propicios." Augusto Bunge (1916)

El destacado médico, periodista y político francés Georges Clemenceau opinó en 1911: "Thays es un hombre modesto y sonriente que se esfuerza por demostrar que no ha hecho nada".

El mencionado Jules Huret dejó testimonio de cuanto se lo quería al afirmar que lo consideraba "...uno de nuestros compatriotas más estimados, M. Thays, el gran Le Nôtre argentino" (...) "Thays ha permanecido como buen francés de corazón, pero desea morir en la Argentina, donde es amado y apreciado en su justo valor."

Nota "Caras y Caretas" 02-03-2929 N*1587 Pag.152



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